Soy el último gitano de la dinastía Habichuela que nació en Granada (1965); los que vienen detrás ya son de Madrid. Tras veinte años con Ketama saco mi tercer disco en solitario, ‘Obras son amores’. Por Virginia Drake

XLSemanal. Este disco se lo dedica a su padre, el guitarrista Juan Habichuela, que murió hace nueve meses.

Antonio Carmona. Lo compuse cuando aún vivía. Estaba enfermo desde hacía seis años. El día que murió, yo estaba cantando Mencanta. Al regresar a casa, me estaba esperando, porque sus últimas palabras fueron para mí: «Hasta que no vea a mi Antonio no me voy a morir», dijo. Y murió dos horas después.

XL. Pero usted vivía en Miami.

A.C. Iba y venía cada mes porque quería cuidar de mi padre, que iba perdiendo poco a poco la memoria. Tuvo un alzhéimer muy grande. Ahora siento que es él quien me cuida mogollón porque todo me está saliendo genial.

XL. Trabaja con tíos, primos, hermanos, sobrinos… y ahora con sus dos hijas.

A.C. Ellas han estudiado música en Miami y en Inglaterra y se han preparado muy bien. Al principio es mejor que se suban al escenario con su padre, porque yo voy a enseñarles lo bueno y lo malo de esta profesión.

XL. ¿Se le cae la baba con sus hijas?

A.C. ¡Totalmente! Son dos pibones, con un pelaco hasta la cintura [ríe]. Con ellas en el escenario, ya nadie me mira. Lucía, la pequeña, ya compone mejor que yo. Y, encima, del Atleti. Las dos. A ver los novios que traen: tendrán que hacerle mucho la pelota al césar, ¡mucho!

XL. ¿Así que ‘ejerce’ de guardia civil?

A.C. ¡No!, soy muy liberal y en mi casa cada cual hace lo que quiere. Solo les daré cuatro coordenadas para que no se hunda el barco: esta profesión es muy dura. Yo he vivido la época buena de la música, pero he aguantado cada zarrio…

XL. ¿Se vive mejor en Miami?

A.C. Sí. Aquí hay mal ambiente por la noche: mucho borracho, mucha envidia y mucha gente que te quiere hacer daño. En Miami es más fácil y todo el mundo se ayuda. Aquí todos están hechos unos perros, no hay apoyo entre artistas.

XL. ¿Cómo es la noche de Miami?

A.C. Yo ya me he quitado de la noche, no aguanto ya a la gente que bebe ni a mis primos, que son todos unos pesados [ríe]. A los 50 años hay un cambio de tercio: las cervecitas a mediodía.

XL. Dígame, ¿de niño le acomplejaba ese pedazo de nariz que tiene y de mayor liga con ella que se mata?

A.C. ¡Jajaja! De chico yo era chato, gordo y muy guapo. A los 12 años me empezó a salir el alien este -que es el sello de mi abuelo materno, que tenía una personalidad pujante- y después entró la fealdad en mi vida. No ligo nada, soy hombre de una sola mujer.


 

Desayuno: sin ajo ni pepino

desayuno Antonio Carmona, entrevista para XLSemanal

 

«Un zumo verde (sin pepino, que lo odio). Una tostada con una pasta de tomate, aceite y aguacate (sin ajo, por Dios). Café con leche de soja y galletas maría».