Leo Margets nació en Barcelona hace 33 años. Es jugadora de póker profesional y en el libro ‘Juega bien tus cartas’ pretende acercar las estrategias del póker a las decisiones de la vida cotidiana y de los negocios. Por Virginia Drake

XLSemanal. Licenciada en Business (Surrey), máster en Ciencias del Comportamiento (Mánchester), máster en Dirección de Empresas (Pompeu Fabra)… ¿Todo para terminar jugando a las cartas?

Leo Margets. Todo suma. Lo que estudié en la universidad no lo aplico al póker, pero hacer una carrera te da disciplina y te ayuda a saber lo que quieres y lo que no.

XL. En un mundo de hombres y, encima, guapa… ¿ha escuchado muchas tonterías?

L.M. ¡Pues no! La verdad es que soy una cosa extraña dentro del póker y llamo la atención, pero los jugadores son listos y no me tratan diferente por ser mujer.

XL. Juega con gafas oscuras, pañuelo al cuello y auriculares.

L.M. Las gafas eran para observar sin ser vista y el pañuelo, para que no vieran si me palpitaba la vena; pero ya controlo todo eso. Ahora uso la mirada para intimidar y los auriculares para concentrarme.

XL. Y no le gusta jugar con conocidos.

L.M. No. Si conozco al otro, me cuesta ser todo lo perra que quisiera. Hacer la vida imposible al otro es parte del juego y, cuanto más perra -o perro- seas, mejor.

XL. ¿Sueña con una mano de cartas?

L.M. Muchas veces, y repaso jugadas que he hecho [ríe]. Para ser brillante en el póker, debes convertirlo en una obsesión.

XL. ¿Ha hecho trampas en un solitario?

L.M. Jamás, me parece patético; tampoco me he dejado ganar nunca. Me horroriza que los padres dejen ganar a sus hijos al parchís: cuando se juega, hay que competir siempre con todas las de la ley.

XL. Dice que en la vida la decisión más segura no es siempre la mejor.

L.M. Puede ser incluso la peor. Evitar riesgos a toda costa puede ser lo más arriesgado. El análisis entre costes y beneficios no siempre funciona.

XL. ¿Ha jugado al póker con políticos?

L.M. ¡Nunca! La única que ha contado sin tapujos que juega al póker es Esperanza Aguirre.

XL. ¿Se fiaría de un político que juega bien?

L.M. Igual que de otra persona, pero si juega bien sabría que tiene buena capacidad de manipular.

XL. ¿Jugar con garbanzos tiene gracia?

L.M. Para mí no; pero me puedo jugar quién pone la lavadora; eso tiene más gracia…

XL. ¿Juega a las tragaperras?

L.M. Jamás. No sabría ni dónde apretar.

XL. ¿Qué queda de ambiente turbio, oscuro y mafioso en las timbas de póker?

L.M. Nada. Id a un torneo de póker y veréis que se parece más a un aula universitaria.


Desayuno: Póker de huevos

personajes, Leo Margets, jugadora póker, xlsemanal (1)

 

«Cuatro huevos. en tortilla o revueltos; tomate y aguacate; frutos secos con su cáscara; un plátano frito en aceite de coco; un yogur de queso de cabra y dos cafés».