1. Crear una estrategia

Antes de empezar, es muy importante definir la estrategia. Hay que tener muy claro el objetivo que se persigue: buscar trabajo, clientes, contactos para nuestra empresa en el extranjero…

2. Planificar rutinas

Se debe buscar el “momento LinkedIn del día”, integrado como una tarea más en la agenda, y dedicarle el tiempo necesario en función de los objetivos. Cinco nuevos contactos al día acaban siendo 1825 al año. Es muy recomendable también crearse una cuenta de correo exclusivamente para redes sociales

3. Completar el perfil

Incorporar una fotografía clara, teniendo en cuenta que se trata de un entorno profesional. Nada de fotos informales ni logotipos de empresas. Necesitaremos dos o tres recomendaciones en nuestro perfil. Es interesante utilizar la “Zona de presentaciones” para adjuntar cualquier documento, imagen o vídeo que muestre nuestro producto o nuestras actividades.

4. Definir un titular

Al identificarnos como profesionales, se han de evitar anglicismos y títulos largos y farragosos. Al igual que sucede en Google, las búsquedas en LinkedIn funcionan mediante palabras clave. Si el título bajo nuestro nombre no indica claramente a lo que nos dedicamos, corremos el riesgo de que no nos encuentren. Si se busca trabajo, es recomendable añadir “En búsqueda activa de empleo” al título profesional.

5. Iniciar la búsqueda

Una vez confeccionado el perfil, hay que iniciar la búsqueda de aquellas personas que queremos que nos contraten o de quienes pensemos que les pueda interesar nuestro producto o perfil. Es particularmente recomendable el uso de la “búsqueda avanzada”, que nos va a permitir seleccionar y filtrar los criterios. Especialmente aprovechable es la búsqueda por código postal .

6. Crear grupos

Las personas nos agrupamos por afinidades. En el caso de LinkedIn, podemos hacerlo de dos formas. creando grupos si existe una masa más o menos homogénea que nos sigue o a quien le puede interesar nuestras actividades, o bien buscando grupos ya existentes. Esto nos va a permitir establecer contacto directo con las personas que están en esos grupos.

7. Implementar comunicación

LinkedIn no se reduce a contactar, se trata de comunicar, de decirle a otros qué es lo que hacemos y qué estamos buscando. Es interesante tener preparados pequeños textos plantilla en los que indiquemos en pocas líneas a qué nos dedicamos y qué esperamos de nuestro interlocutor.

8. Afinar el tratamiento 

Dando por supuesto que hay que mantener en todo momento unos mínimos de cortesía y educación, LinkedIn permite ‘aparcar’ los tratamientos excesivamente formales del tipo “estimado señor o señora”. Se debe tener en cuenta que estamos comunicando directamente con la persona, por lo que un hola junto con el nombre es suficiente.

9. Conservar la independencia

No es aconsejable utilizar LinkedIn vinculado con nuestras cuentas en otras redes sociales como Twitter o Facebook. La primera presenta la limitación de los 140 caracteres; la segunda se mueve más en el ámbito personal. LinkedIn, en cambio, se desenvuelve en el ámbito profesional y tiene unas formas y unos códigos de expresión propios, muy distintos a los de las dos anteriores.

10. Buscar anticipación

Las redes sociales no se improvisan, empieza hoy. No esperes a no tener trabajo para empezar a tejer tu red profesional, es un activo que te acompañará a lo largo de tu vida profesional.

Recomendaciones del Centro de Estudios Financieros (CEF)