Los médicos han abierto un debate sobre la utilidad del estetoscopio. Para unos es una herramienta del pasado. Para otros, como Valentín Fuster, fundamental. Por F.U.

Hace 200 años que los médicos utilizan el estetoscopio. Lo inventó el francés René Laënnec en febrero de 1816 para examinar el corazón de una voluptuosa mujer sin tener que apoyar la oreja sobre su pecho. Desde entonces ha sido una herramienta imprescindible. Hasta ahora. Hay quienes lo ven superado por otros instrumentos y técnicas de diagnóstico más modernas y fiables.

El cardiólogo Eric Topol planteó en la revista The Lancet su sustitución por un aparato de ultrasonidos que se lleva en el bolsillo de la bata. Sería el adiós a un signo de identidad de los médicos. El debate se ha disparado pronto. Topol argumenta que con los ultrasonidos se pueden observar directamente las intimidades cardiacas y obtener diagnósticos más precisos. Muchos médicos están de acuerdo con él. «Auscultar el corazón es menos esencial desde que contamos con la ecocardiografía, que da mucha más fiabilidad», ha dicho el cirujano cardiovascular Carlos Infantes. Valentín Fuster, sin embargo, opina que el estetoscopio «está muy vivo y es muy necesario».

Sus defensores alertan sobre la práctica de una medicina excesivamente robotizada. En lo que están todos de acuerdo es en que las nuevas generaciones de médicos son menos hábiles en la auscultación con estetoscopio. Un estudio realizado en Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña demostró que solo entre el 20 y el 26 por ciento de los médicos residentes era capaz de identificar correctamente los sonidos cardiacos. Prefieren leer la información digitalizada que ofrecen otros instrumentos. Es un error, opina el cardiólogo alemán Georg Nickenig. «El estetoscopio ayuda a hacerse una idea rápida del estado del paciente. Y para cuestiones específicas es útil el diagnóstico por imagen. Pero es un hecho que la antigua sabiduría de la auscultación se irá perdiendo»

En cifras

200 años hace que los médicos utilizan estetoscopio.

60 aciertos sobre 100 obtuvieron los médicos residentes en un reciente test sobre auscultación.

OTROS PROCEDIMIENTOS CUESTIONADOS

Radiografía. Los radiólogos alertan sobre su abuso

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Una tercera parte de las pruebas radiológicas deben evitarse: no aportan información relevante. Lo han advertido los radiólogos. La Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) ha elaborado un documento en el que incluye 38 consejos para disminuir el número de pruebas radiológicas. Consideran, por ejemplo, que la radiografía de tórax no debería realizarse de manera sistemática antes de una intervención quirúrgica. Debería limitarse a determinadas cirugías, como la cardiopulmonar y los trasplantes, a los casos en los que se sospecha la presencia de un tumor maligno y cuando existe la posibilidad de un ingreso del paciente en la UCI. En cuanto a los niños, creen que en muchos casos, como es la prueba de estudio de la apendicitis aguda, puede sustituirse la tomografía computarizada (TAC) por la ecografía -que no emite radiación-. Además, los radiólogos recomiendan que no se hagan mamografías de cribado para la detección precoz de cáncer de mama a las mujeres menores de 40 años que no tengan factores de riesgo. El problema, argumentan los radiólogos, es que a menudo son los pacientes quienes reclaman varias pruebas: creen que, si no se las hacen, no los están atendiendo debidamente. Y los médicos las solicitan de más para asegurarse mejor de que no cometen un error.

Cateterismo. Es preferible la tomografía computarizada

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Las técnicas que no son invasivas van ganando terreno, de tal manera que los cateterismos como técnica de diagnóstico pueden ser sustituidos por la tomografía computarizada multidetector o multicorte (TCMD). La TCMD no es invasiva, mientras que el cateterismo sí lo es: se introduce un catéter (tubo fino y hueco) por la ingle o la muñeca del paciente y se conduce por la aorta hasta el corazón. TCMD, sin embargo, es una técnica radiográfica que muestra imágenes de cortes transversales del corazón del paciente mientras este permanece en una cámara con forma de tubo. Un ordenador une estas imágenes para obtener una representación detallada del corazón. Los equipos actuales proporcionan imágenes con una alta resolución y lo hacen en muy poco tiempo. Cada vez más médicos creen preferible utilizar el cateterismo solo para los tratamientos e intervenciones y que los diagnósticos se realicen con TCMD.