Este pequeño loro se llama Obi y trabaja para la Universidad de Stanford, en California. Por Fátima Uribarri

La tarea de esta especie consiste en volar -equipado con unas gafas especiales- a través de un campo de luz láser impregnado de partículas minúsculas que se desperdigan a la mínima perturbación. Así, mientras vuela, Obi dibuja de manera muy precisa los vórtices (remolinos) de sustentación de su vuelo. Gracias a este experimento se ha sabido que esos remolinos no son como se creía que eran. Esta información es muy útil para el diseño de drones. David Lentik, uno de los ingenieros para los que Obi trabaja, ya ha creado robots que aletean, practican el despegue vertical, planean y bajan en picado como los pájaros.