La relación entre las drogas y los soldados es tan vieja como la guerra. Los combatientes han tomado estimulantes, casi siempre facilitados por el propio Ejército para mejorar su rendimiento

Primera Guerra Mundial

Potasio y magnesio. En las terribles trincheras de la Primera Guerra Mundial, los soldados se inyectaban sustancias para seguir concentrados y sobrevivir al hambre. Si eran afortunados, la composición de lo que consumían contenía cocaína, pero en la mayoría los casos era una combinación de magnesio y potasio que se llamaba nevrostenina y que les era facilitada por el propio Ejército.

Segunda Guerra Mundial

Anfetaminas. Ambos bandos dieron anfetaminas a sus soldados. Además de mantenerlos en alerta, les quitaba el hambre. Los nazis, que tomaban pervitina con asiduidad, experimentaron con más sustancias. Buscaban la droga mágica que hiciese a sus soldados imbatibles. DI-X era una píldora que combinaba cocaína, metanfetamina y un opiáceo que probaron en campos de concentración. La guerra acabó antes de que los soldados pudiesen tomarla.

La Guerra Fría

Dexedrina. El Ejército americano optó por dar dexedrina a sus soldados durante la Guerra Fría. Es un tipo de anfetamina que aumenta la concentración y que ahora se usa como medicación contra la hiperactividad. El uso de dexedrina en el Ejército americano ha sido muy polémico porque la tomaban los pilotos que llevaban armas nucleares. Según una denuncia de 2003, negada por el Ejército, los pilotos la seguían tomando.

Vietnam

Marihuana y heroína. Las tropas en Vietnam tomaron de todo: bebieron grandes cantidades de alcohol, fumaron ingentes cantidades de marihuana y se inyectaban heroína. El 45 por ciento de los soldados americanos consumieron algún tipo de droga ilegal, según el Departamento de Defensa. Más del 30 por ciento probó la heroína. Según Defensa, la mayoría lo dejó al regresar del frente.

Afganistán e Irak

Ritalin. Los soldados en las guerras de Afganistán e Irak toman píldoras por prescripción médica para combatir el dolor físico y psíquico. The New York Times se preguntaba en 2012: «¿Por qué estamos drogando a nuestros soldados?», en una denuncia sobre este consumo de analgésicos que, además, no solo toman en el frente. Siguen medicados con Ritalin y Percocet mucho después de su regreso a casa.