Dicen los expertos que a los hijos del medio -esto es los que no sean el mayor o el menor- sus padres los presionan menos, que les prestan menor atención. Esto, sin embargo, puede ser un buen negocio. Por Priscila Guilayn

Lejos de los focos, que iluminan al primogénito o al benjamín, los hijos del medio gozan de más libertad para desarrollar su potencial, aquello en lo que son realmente buenos y, por lo tanto, aumentan las probabilidades de que acaben sobresaliendo en algo. Así lo demuestran los estudios e informes de psicólogos clínicos citados por Catherine Salmon, coautora del libro The secret power of middle children.

Más presidentes y gente de éxito

Ejemplo de ello son John F. Kennedy y Abraham Lincoln, que, como el 52 por ciento de los presidentes de Estados Unidos, eran lo que se ha dado en llamar hijos sándwich. La lista de triunfadores que sufrieron el secreto poder del hijo del medio es larga: Donald Trump, Madonna, el Dalai Lama, Nelson Mandela, Charles Darwin, Ernest Hemingway, Warren Buffett y Bill Gates figuran entre las víctimas de los ‘beneficios ocultos’ , como dice Salmon, de no ser el favorito.

Aventureros y rebeldes

Hasta ahora se había creído que los hijos del medio eran amargados y negativos, pero, según el estudio de Catherine Salmon, no es cierto. Estos hijos, a pesar de tener menor autoestima que sus hermanos, son más rebeldes y aventureros que ellos.

Las mejores parejas

Por otro lado, son los que disfrutan de matrimonios más felices. La psicóloga hizo una encuesta en la que concluyó que son más abiertos a las experiencias sexuales. Quizá, por eso, sus matrimonios son más felices.