El último gran feudo del ISIS en Irak está a punto de caer: acorralados, los radicales recurren a los ‘hombres-bomba’ en las estrechas calles del centro de Mosul. Por Fernando Goitia

Mosul. En esta ciudad iraquí, la segunda mayor del país, se libra la última gran batalla contra el Estado Islámico. Acorraladas sus fuerzas en el oeste de la urbe y cortadas sus vías de reabastecimiento y de escape, los cerca de 2500 yihadistas que resisten en el que fue su mayor feudo en Irak han recurrido a las bombas humanas como arma de resistencia. Para prevenir este tipo de ataques, los soldados de la IX División del Ejército iraquí obligan a desnudarse a todos aquellos que, como estos dos hombres ‘capturados’ por el fotógrafo serbio Goran Tomasevic, abandonan un barrio en poder del ISIS hacia territorio en manos iraquíes. Es -aseguran los mandos de la coalición antiyihadista- un síntoma de la debilidad de los insurgentes que, tras más de 100 días de combates, apenas resisten en el centro histórico de la ciudad.

Los soldados desnudan a quienes cruzan desde el lado en poder del ISIS

Entre sus retorcidas callejuelas, zona inaccesible para blindados donde se lucha cuerpo a cuerpo, el ISIS envía a sus suicidas, puebla los tejados de francotiradores y dispara proyectiles cargados con sustancias tóxicas, mientras los aliados lanzan entre 50 y 70 ataques al día con aviones y lanzamisiles. Dicho de otro modo, el centro de la ciudad iraquí es en estos días un infierno, huye de Mosul todo el que puede. Más de 100.000 personas han sido desplazadas en las últimas semanas y, según la ONU, pronto podrían ser 400.000, en una zona donde escasean los alimentos.