Los estrategas alemanes sabían que una revolución podría alejar a Rusia de la Gran Guerra, lo que permitiría a Berlín trasladar las divisiones que mantenía en el frente oriental hacia el occidental. Por Jose Segovia

Los alemanes estimularon los esfuerzos de los revolucionarios facilitando el regreso a Rusia de Vladimir IIich Ulánov, más conocido por el sobrenombre de Lenin, que en aquellos días se encontraba en Suiza. Tras varias semanas de negociaciones, los agentes del káiser aceptaron las condiciones que impuso Lenin para viajar a través de Alemania. El revolucionario temía que la opinión pública internacional le viera como una marioneta a las órdenes de Berlín.

El líder revolucionario, su mujer y un séquito de treinta personas partieron de Zúrich hacia Berlín por ferrocarril. Posteriormente se dirigieron a Sassnitz, en la costa báltica, donde se embarcaron en un ferry que los trasladó a Estocolmo. Gracias a las facilidades que le brindaron los alemanes, Lenin llegó a Petrogrado (hoy San Petersburgo) el 16 de abril de 1917, meses antes de la Revolución de octubre. Los diplomáticos del káiser consiguieron los permisos fronterizos para realizar el difícil viaje en plena guerra mundial.

Los diplomáticos del káiser lograron que Lenin regresara a Rusia desde Suiza en plena Guerra Mundial

En la noche del 6 al 7 de noviembre (25 de octubre según el calendario ruso) los bolcheviques se apoderaron de los puntos estratégicos de Petrogrado y tomaron el Palacio de Invierno (actual museo del Hermitage). Los revolucionarios proclamaron un gobierno obrero y campesino y la apertura de conversaciones con vistas a una paz con las potencias centrales. El káiser estaba de enhorabuena. De un plumazo se había quitado de encima a un peligroso y molesto enemigo.

Tras el desgaste que sufrió su ejército en las batallas de Verdún y del Somme, Alemania solo podría resistir si retiraba las divisiones que tenía en el frente del Este

El 3 de diciembre se inició la conferencia para el armisticio en la ciudadela de Brest-Litovsk. Días después comenzaron las conversaciones de paz, que durarían hasta el 3 de marzo de 1918, cuando se firmó el tratado de Brest-Litovsk. Rusia renunciaba a toda soberanía sobre Polonia, Lituania y Curlandia (región que constituye en la actualidad la mayor parte del oeste de Letonia). El país perdió grandes territorios, pero los revolucionarios mantuvieron el poder a la espera del «levantamiento del proletariado internacional». El tratado de paz permitió al Estado Mayor alemán trasladar sus divisiones del Este hacia el frente occidental y reforzar su posición ante los ejércitos franceses e ingleses.

OBJETIVO CUMPLIDO

Un agente alemán en Estocolmo envió a Berlín un despacho para comunicar que el plan había triunfado. Lenin estaba en Rusia y se mostraba abierto a un acuerdo de paz con Alemania.