Fotografiar grandes tormentas es ya para muchos casi un deporte en EE.UU. El ‘cazador’ Mike Olbinski publica un libro con sus temerarias ‘presas’. Por E. F. 

Se gana la vida como retratista y fotógrafo de bodas, pero se declara ante todo «cazador de tormentas»

Tiene 41 años, está casado y tiene dos hijos pequeños.  Pese a ello, cada verano, Ike Olbinski no puede evitar ausentarse de casa entre 35 y 50 días y se juega la vida al perseguir las tormentas monzónicas -fuertes rachas de vientos y lluvias a gran escala- que azotan Arizona, el lugar donde vive, y que ya desde niño lo fascinaban. «Es algo sin duda muy peligroso -acepta-. Pero es mi pasión; no puedo dejar de hacerlo. Eso sí. es clave saber muy bien lo que haces.

“Es algo muy peligroso. Ante el monstruo, ya no tienes mucho tiempo para pensar nada”

Yo uso un radar de monitorización y localización de tormentas de un amigo, que me guía hacia el mejor punto para encontrar la tormenta. Sin él podría verme en problemas más de una vez. Todo va muy rápido. Una vez delante del monstruo, no tienes mucho tiempo para pensar qué haces». El resultado está a la vista y acaba de ser publicado en Storm chaser, un libro con sus mejores fotos y en el que cuenta sus extremas experiencias.

El monzón de Arizona

cazador de tormentas

Aunque menos violento que el de la India, causa muertes y daños materiales graves, en parte por las inundaciones tras las lluvias.

El ‘regalo’ de su hija

cazador de tormentas

Olbinski llegó a la fotografía hace cinco años, al nacer su hija. Compró un equipo para retratarla y acabó usándolo para sus tormentas.

El polvo ‘asesino’

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Según el Servicio Meteorológico Nacional, han muerto ya desde 1955, solo por lo que las tormentas de polvo levantan, 157 personas.