El abuelo de Donald Trump, aprendiz de peluquero, tenía 16 años cuando desembarcó en Nueva York. Se apellidaba Drumpf. Era alemán. Por V. A. 

Todo empezó con un aprendiz de peluquero. El abuelo de Donald Trump, nacido Friedrich Drumpf, llegó a Manhattan desde Alemania con 16 años. Quería reunirse con su hermana Katherina, que había viajado a Nueva York antes que él. Un lustro después Friedrich se mudó a Seattle, donde, subido al tren de la fiebre del oro, amasó una pequeña fortuna con un restaurante que ofrecía alcohol, comida y «habitaciones para señoritas».

“Ganar lo es todo, no hay límites”

Con ese dinero, ya de nuevo en Nueva York, abrió más locales y hoteles hasta formar un pequeño imperio que, a su muerte, prosiguió su esposa, aliada con el mayor de sus hijos. Es decir: Fred Junior, el padre de Donald Trump. Fue él quien, sorteando la Gran Depresión y construyendo por toda la Costa Este, levantó el emporio familiar que heredó y multiplicó el cuarto de sus cinco hijos. Fue Fred Junior quien introdujo al hoy inquilino de la Casa Blanca al mundo inmobiliario y el que le transmitió el instinto para los negocios resumido en la frase: «Ganar lo es todo, no hay límites».