Los sistemas de control parental se han sofisticado tanto que dotan a los padres de un poder de vigilancia casi total, al estilo “Gran hermano”. Con este ‘boom’ tecnológico surge la polémica. ¿Es conveniente monitorizar a los hijos? ¿Hasta qué edad? ¿En qué circunstancias? Le contamos los pros y los contras del ‘espionaje’ en casa. Por Fernando Goitia y Daniel Méndez / Fotoilustración: Mekakushi

Casi 70 millones de personas en Europa y Estados Unidos utilizan sistemas de monitorización para seguir o espiar a miembros de su familia, según la consultora Berg Insight. En España, la cifra podría rondar el millón. Eso significa, traducido a lenguaje cotidiano, que millones de padres espían a sus hijos, hasta el punto de utilizar programas y aplicaciones que permiten ver dónde están en cada momento. El negocio de estas apps ya factura 170 millones de euros… y subiendo.

Estos sistemas son el último paso en la progresiva vigilancia que los padres llevan a cabo sobre sus hijos desde que tienen acceso a ordenadores y móviles, lo que sucede a una edad cada vez más temprana, y se acrecienta al acercarse la adolescencia. Preocupados por el distanciamiento de sus vástagos ante esa fase decisiva de la vida, desconfiados ante cambios inexplicables, como mostrarse taciturnos, no querer ir al colegio o pasar demasiado tiempo on-line el 94 por ciento de los chavales entre diez y quince años usan Internet, los padres arden en deseos de saber qué pasa por sus cabezas. Acceder al cerebro de sus hijos, sin embargo, no es sencillo.

“El espionaje no va a evitar los riegos que conlleva la adolescencia. La sobreprotección es otro peligro. Retrasa la madurez, y, de hecho, está ocurriendo”, alerta un psicólogo

Más sencillo es controlar qué está ocurriendo en sus teléfonos móviles o en sus ordenadores. La tecnología, de hecho, se lo pone cada vez más fácil. Aplicaciones como Cell Tracker [rastreador de móviles], que permite hacer un seguimiento de la ubicación de este tipo de telefónos el 33 por ciento de los menores españoles de diez años dispone de uno; y el 78 por ciento de los de 13 años, ha superado ya el millón de descargas. No es la única.

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Hay todo tipo de dispositivos para conocer a distancia lo que se cuece en tiempo real en otro ordenador, controlar la actividad de terceros en redes sociales el 97 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 17 años tienen perfil en alguna de ellas o sus mensajes de WhatsApp.

«En los últimos tiempos subraya Ángel Peralbo, psicólogo con más de 15 años de experiencia en la atención a padres y a sus hijos adolescentes atendemos cada vez más a padres preocupados por la seguridad de sus hijos que no consiguen comunicarse con ellos. Chicos y chicas que se aíslan, herméticos, con síntomas depresivos; conductas que alarman a sus progenitores. En esos casos, los padres no deben tener remordimiento alguno por obtener información por vías no convencionales. Esto es indiscutible».

Ahora bien, Peralbo autor de libros como El adolescente indomable o Educar sin ira advierte contra la generalización de esta práctica cuando no existan indicios de conductas de riesgo. «Entiendo a muchos padres que quieren saber todo lo que hacen sus hijos: si fuman, si tienen un novio o una novia, saber adónde van, de qué hablan con sus amigos, pero si no hay indicios de conductas de riesgo es un método que está fuera de lugar entiende Peralbo. El espionaje no va a evitar todos los riesgos o situaciones delicadas que conlleva la adolescencia. Conocer hasta el último detalle de lo que hacen es, además de imposible, contraproducente. Los adolescentes deben construir sus propios recursos, aprender lecciones, afrontar desafíos; la sobreprotección es otro peligro, porque retrasa la madurez. De hecho, ya vemos que los jóvenes maduran cada vez más tarde».

Muchos padres, sin embargo, no lo acaban de ver tan claro. «¡Es que no cuentan nada!»; «es que se pasan horas y horas con el ordenador y el móvil», «es que es mi hijo y lo espío si me da la gana»… Las justificaciones de los progenitores suelen girar alrededor del control. «A medida que los niños ganan autonomía, la relación con sus padres se transforma y a muchos los pilla con el pie cambiado; de repente ya no saben cómo conectar… Y deciden espiarlos explica Peralbo. Es normal que los padres se preocupen, pero los chicos necesitan su distancia. La adolescencia no es una enfermedad, ni va a durar toda la vida».

Además, competir con los jóvenes en materia de nuevas tecnologías tampoco se antoja una buena idea. Al fin y al cabo son nativos digitales y muy capaces de descubrir que están siendo espiados, arruinando así la poca confianza que pudiera existir. «Si tu hijo se da cuenta de que lo espías, lo más probable es que desarrolle nuevas habilidades para zafarse advierte Peralbo. Además, espiar sin más puede derivar en un proceso delicado que solo genere mucha más paranoia, una creciente necesidad de saber cada detalle de la vida de tu hijo».

Y es que espiar puede ser adictivo. Muchos padres tienden a la sobreprotección hasta el punto de que se habla de “las madres helicóptero”, que sobrevuelan continuamente la actividad de sus hijos [que esta “obsesión” se aplique a las madres y no a los padres puede ser injusta, pero responde al tiempo que dedican]. Si a este fenómeno unimos la tecnología, tenemos a la “gran madre”, término que utilizan algunos medios para referirse al Gran hermano versión familiar. ¿Exagerado? Hay datos que lo avalan. Una encuesta realizada en Estados Unidos hace dos años por Safely, una empresa de software de monitorización, obervó que los padres usan los geolocalizadores unas cien veces al mes, de media. En Misuri, incluso, detectaron progenitores que supervisaban la localización de sus hijos 250 veces al día.

No es el único dato inquietante. Otra encuesta norteamericana establecía que un 61 por ciento de los padres reconocían haberse “infiltrado” en el Facebook de sus hijos. Y aquí ya nos acercamos a la cuestión legal.

Un estudio muestra que los padres usan los localizadores con sus hijos unas cien veces al mes, pero algunos lo hacen 250 veces ¡al día! Genera adicción

La constitución y las leyes protegen el derecho de todos mayores y menores a la intimidad y al secreto de las comunicaciones. No hay excusa para acceder al e-mail o mensajes de teléfono ajenos. Aunque en el caso de un menor, la custodia de los padres podría funcionar como eximente en el improbable caso de que llegara a los tribunales. Pero, ojo, no olvidemos que toda comunicación se produce entre dos personas. Podría ser el interlocutor quien demandase al padre que espía las conversaciones de su hijo con otro menor u otro adulto. La ley el nuevo Código Penal ha endurecido las penas para delitos contra la intimidad establece penas de prisión de uno a cuatro años en estos casos. Ahora depende de los jueces sentar jurisprudencia, si bien, según el Tribunal Supremo, ninguna relación paterno-filial, matrimonial o contractual exime de responsabilidad penal a quien lesiona la intimidad y el derecho a la propia imagen de un tercero. En el caso de vigilancia de padres a menores no existen sentencias a día de hoy, pero sí un caso similar en el entorno familiar.

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Una mujer de Jaén fue condenada a un año de cárcel y una multa de 1080 euros por revisar el móvil de su marido. Allí halló unas conversaciones íntimas con una vecina que utilizó en el proceso de separación, pero alegar que cogió el móvil porque el suyo se había estropeado y casualmente vio los mensajes no la eximió del castigo.

Los adolescentes, de momento, ya comparan en las redes sociales los geolocalizadores con los que se usan para perros y presos. Los padres, por su parte, y paranoias al margen, alegan argumentos nada desdeñables. La aplicación DondeEsta la creó en 2009 un empresario catalán tras pasar un angustioso día buscando al hijo de una amiga.


 PARA NIÑOS

Las herramientas para monitorizar más usadas

CONTROL PARENTAL

Los sistemas de control parental instalados en el ordenador familiar o del menor son la alternativa más suave de monitoreo. Se basan en listas negras (impedir el acceso a los sitios expresamente denegados) y el bloqueo de sitios que contengan ciertas palabras clave (como sexo, drogas, porno…) Permiten también el bloqueo de aplicaciones, como chats, o incluso el control del tiempo que el menor pasa en Internet.

McAfee Family Protection: Filtra, limita y prohíbe

Una completa solución aportada por una compañía solvente, que permite el filtrado de páginas web en función de palabras clave, categorías, listas blancas y negras… También es útil para el control de la información personal que puede enviar el menor y permite, entre otras cosas, impedir el uso de redes sociales o ejecutar determinados juegos. También puede archivar informes en el ordenador de la actividad on-line durante un tiempo determinado. Disponible en castellano. Desde 36,95 euros al año para un solo ordenador. www.mcafee.com.

Netnanny: Control de la mensajería

Este programa está muy extendido y también está disponible en castellano, como el anterior. Añade al anterior que sí monitoriza las plataformas de mensajería instantánea, así como redes sociales, por eso se utiliza cuando el niño quiere el ordenador para comunicarse con amigos. Cuesta 39,99 euros al año. www.netnanny.com

Windows Live Family: Bloquea menos, pero espía más

La versión para Windows 10 del sistema de control parental de Microsoft no ha estado exenta de polémica porque permite activar informes de la actividad del menor on-line para saber qué páginas web visita. Puede recibirse por correo electrónico semanalmente, junto con información sobre el tiempo que pasa el menor delante del equipo o los juegos que descarga y utiliza. Es gratuito y útil, aunque menos preciso en el bloqueo de páginas web que otros sistemas de pago.

Zizzap browser: Más específico

Asimismo, existen navegadores específicos para entornos familiares, como ZipZap Browser (gratuito, pero en inglés), que permiten a los padres establecer con detalle una serie de categorías prohibidas, con temas que van desde el aborto, hasta violencia, sexualidad, pornografía, armas… www.zipzaphome.com.

Con los más pequeños se comienza por el filtrado de páginas web: luego preocupan más los mensajes que envían…

SISTEMAS EN LA NUBE

Tienen la ventaja de que, a diferencia de los sistemas de control parental local esto es, instalados en el propio ordenador, se gestionan desde la nube, lo que permite modificar las restricciones y permisos de modo remoto. Y amplían el control a varios aparatos.

Norton online family: Todos los equipos en uno

Fue un pionero en el control parental instalado en la nube y sigue siendo uno de los más completos. Requiere instalar un software, de muy fácil utilización, en cada uno de los equipos que se desea tener bajo control y vincularlo a una cuenta de Norton Online Family. A partir de ahí se pueden gestionar todos los equipos desde cualquier ordenador. La versión gratuita solo guarda los informes de navegación durante una semana. Con la versión de pago se puede ampliar este plazo. Está en castellano. www.onlinefamily.norton.com.

Qustodio: Incursión en el móvil

Es otro servicio muy completo, para escuelas, empresas y entornos domésticos. Es de origen español y, por tanto, está en castellano. Y está disponible para múltiples plataformas (Windows, Mac, Android, Kindle) y redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp). Permite incluso ver el contenido de mensajes de texto en el móvil y bloquear números no deseados. O seguir la ubicación del menor. Muy completo. Es gratuito para un solo dispositivo, y desde 34,95 euros anuales para controlar hasta cinco dispositivos. www.qustodio. com.

PARA ADOLESCENTES

Las herramientas para monotorizar más usadas

VIGILANCIA DEL ORDENADOR O EL MÓVIL

Con este tipo de programas, el control paterno va haciéndose ya más intrusivo. Quien lo controla adquiere el poder de un Gran hermano que controla todo lo que hacen los pequeños en el ordenador. Hay sistemas basados en el registro de cada tecla utilizada, otros que hacen capturas de pantalla periódicas… Y funcionan en modo oculto: el menor no sabrá que está siendo monitorizado.

Pc pandora: Hasta las teclas que pulsa

PC Pandora es un sistema, disponible en castellano, que captura automáticamente cuanto ocurre en el ordenador del menor: pulsaciones de teclado, nombres de usuario y contraseñas, programas empleados, páginas web, correos y sus archivos adjuntos, distintas plataformas de mensajería instantánea… Y, si se desea, puede enviar todos los datos por correo electrónico. Puede emplearse en modo visible o invisible. Cada licencia, para un ordenador, cuesta 58 euros. www.pcpandora.es.

Spector 360: De la oficina a casa

Spector 360 es un sistema pensado para entornos empresariales («encuentra la amenaza interna» es uno de sus eslóganes), pero trasladable también al ámbito doméstico. Controla el correo, la actividad en el ordenador, chats y mensajería instantánea, registra las páginas web visitadas… Su precio ronda los 75 euros por cada ordenador. www.spectorsoft.com. Solo en inglés. Webwatcher “Gran hermano” WebWatcher es una completa plataforma de monitorización compatible con Windows y Mac, así como con móviles Android y iPhone. De rápida instalación y funcionamiento oculto, registra las teclas utilizadas, el e-mail y Skype, sistemas de mensajería instantánea, incluyendo el de Facebook, las búsquedas en Internet y páginas visitadas… Y en el móvil también: fotos realizadas y almacenadas, aplicaciones instaladas, llamadas, mensajes de texto, redes como Instagram, geolocalización en tiempo real… Tiene un precio de 90 euros al año o 36 euros mensuales por cada dispositivo. Solo en inglés. www.webwatcher.com.

El geolocalizador no solo permite saber dónde está el menor, sino que avisa si se desvía de una ruta establecida

GEOLOCALIZACIÓN

Hoy día es muy fácil localizar un teléfono móvil, siempre que esté encendido. Son varias las aplicaciones que permiten saber en todo momento dónde está el menor, con o sin su consentimiento.

Mspy: El espionaje total

mSpy es el servicio de geolocalización familiar más extendido ahora mismo. No solamente indica dónde se encuentra y recibe una alerta si se desvía de una ruta predeterminada, además, monitoriza otros aspectos relacionados con el uso del móvil: mensajes de texto, historial de llamadas y listas de contactos, e-mails, fotos y vídeos… Y avisa si en algún momento es desinstalado. La versión premium (169 euros anuales o 59,99 euros al mes, frente a los 26,99 mensuales u 88,99 euros de la versión básica) permite otras cosas, como registrar las teclas (el mencionado keylogger), el bloqueo de llamadas, el control de la actividad en Snapchat, WhatsApp, Viber, Skype, Instagram… Hay incluso una tercera versión que incluye la monitorización de un ordenador. Compatible también con iPhone (incluso con programas no adquiridos a través de iTunes). En castellano. www.mspy.com.

Find my friends: Seguimiento consentido

Otra aplicación extendida es Find my Friends (disponible a través de iTunes y Google Play para dispositivos Android), permite conocer dónde se encuentra un amigo o un hijo. Siempre y cuando, eso sí, su teléfono esté configurado para compartir su ubicación a través de la aplicación.