Las notas de matemáticas de un instituto han mejorado con la instalación de bicicletas en el aula. Por Fátima Uribarri

Bethany Lambert, profesora de Matemáticas desde hace 7 años en el instituto Martin Middle de Raleigh, en Carolina del Norte (Estados Unidos), estaba harta del tamborileo en los pupitres, el arrastre de sillas, los toques al compañero de al lado, el constante enredar de sus alumnos; algunos de ellos, hiperactivos. Los chicos estaban hartos de intentar permanecer quietos, así que Bethany buscó una solución. Leyó un artículo sobre educación y técnicas educativas que proponía que los chicos liberaran su necesidad de actividad física en las aulas y decidió ponerlos a pedalear «para canalizar su energía y que se concentraran mejor en clase».

“Así canalizan su energía y atienden mejor en clase”, dice su profesora

Apeló a la política de apoyo a nuevas iniciativas del instituto y le dieron carta blanca. El experimento comenzó en abril y dice Bethany que ha sido un éxito absoluto. «Las calificaciones han mejorado notablemente».

Sus alumnos -de entre 11 y 14 años- también están encantados con el pedaleo: «Ahora, antes de las 10 de la mañana ya he recorrido casi 9 kilómetros y he consumido 133 calorías», cuenta, ufano, Quinn Spear.